Frío, quema y
resquebraja mi piel,
Frío, calma mi
alma.
Sangre desbocada
que pierde su fuerza,
Poco a poco
Paz
Se adueña, me
invade
Una fina capa de
escarcha
Recubre mi corazón
incandescente
Vapor
Asfixia
Tranquilidad
Ya no me molesta
Ya no duele
El latido antes
frenético ahora no es más que un murmullo apagado.
No hagas ruido,
No lo despiertes,
Está agotado.
Deja que esta
helada sombra lo arrulle.
Un reloj roto
Atrasado
Congelado
Un segundo eterno
Una frase que lo
comenzó todo.
“¿Quieres
bailar conmigo?”
Yo ya no bailo.
Es inestable
Puedo caer
Puedo romperme
Una vez más.
Las muñecas de
hielo son bonitas
Pero muy frágiles.

