Pedacitos de mi alma que aquí voy dejando, porque cargar con ella entera se me hace insufrible ya...
jueves, 30 de agosto de 2012
Suavidad
Esa dulzura que te acompaña siempre escondida, que se asoma tímida y acaba envolviendo mi alma...
Horas... días... no importa. Pasaría una vida recorriendo esa piel, saboreando cada milímetro sin pausa, sin prisa... no existe el tiempo, solo tu y yo.
Dejar que tu sonrisa me cosquilleé el corazón, que tu mirada lo atraviese... esas largas pestañas que acarician mis mejillas cuando acercas tu carita a la mía...
Esconderme en tu pelo y perderme, para que me puedas encontrar después...
Escalofríos en mi cuerpo al rozarme tus labios... ¿Qué no siento lo mismo?
Si tiemblo al recordar tu olor... si me estremezco al imaginarme entre tus brazos de nuevo.
Si no hay segundo que pase sin desear volver de nuevo a ese colchón, a esas manos, a esa calidez que nos cubría...
Son el hilo de ariadna tus ojos, que me guían fuera del insondable laberinto que es mi tristeza.
Pero shh... descansa pequeño, esta noche solo me queda seguir soñando.
viernes, 17 de agosto de 2012
El mar
Dolor, rabia... me invaden por
momentos, unidos a la desesperación y el miedo ya perennes en mi
alma corrompida.
Me asfixio sin remedio en este
asqueroso mar rojo. Sangre, hiel... no me dejan ver, no puedo sentir
nada, inunda mis ojos, mis oídos... aprieta mi pecho cada vez más,
mi respiración es más difícil a cada segundo que pasa.
La agonía que sufro entumece mi
cuerpo, haciéndolo pesado e imposibilitando la huida.
Voy a morir aquí, sola.
Y no podrás salvarme, no querrás
hacerlo... Porque no lo merezco.
Este es mi destino real, ya no hay
sueños, no quedan sonrisas en el horizonte... nada salvo este mar y
lentamente... la oscuridad.
Me pregunto que dirás cuando me veas
sumergida, me pregunto si te importará...
Si le importará a alguien...
¿Qué mas da en realidad?
Yo solo quiero sentir tu mirada una vez
más y creo que eso ya no será posible.
lunes, 13 de agosto de 2012
Absurdos desvaríos varios...
-1-
Encerrada
en una jaula de cristal, en mi propia vida, no consigo salir y mis
sueños esperan impacientes en el exterior, donde todo es
oportunidad.
Hace
tiempo que la magia se agotó aquí dentro, ella supo escapar y yo no
puedo seguirla. Quiero marcharme, volar lejos y perseguir mis sueños,
para que no puedan huir.
Sálvame,
sálvame y sácame de aquí, llévame lejos, donde el sol no salga y
la noche, con su luz de plata bañe mi ser. ¿Volverás por mí?
Aunque ya estés lejos... si te llamó ¿Volverás? Te extraño cada
día con cada parte de mi alma, vuelve, por favor, sácame de este
abismo, no quiero tener que vivir de recuerdos, quiero encontrarme
con mi libertad, quiero ver tus ojos y decirte que te amo, que cada
día sin ti es un infierno, que no existe peor tortura que haberte
perdido.
Mi
corazón yace muerto, pero en esta celda sin ventanas no hay donde
enterrarlo.
-2-
Mi cuerpo helado, mi pelo sucio de
sangre y ceniza, desnuda vago por este infierno de dolor y tristeza
¿Dónde está el sol? Ya no lo veo, estoy ciega, llevo siglos ciega,
sin poder dejar de vagar por este infinito mundo desierto, donde cada
duna hay un sueño enterrado, lejos de mi alcance.
-3-
Vacía, como muerta... ¿Dónde estoy?
No encuentro nada en ese espejo, mis
ojos han dejado de reflejarme.
Mi corazón bombea sangre pero no lo
siento latir.
¿Qué has hecho de mí? ¿En qué me
has convertido?
Al borde del abismo, mecida por los
vientos, me balanceo, ambos me empujan, caeré, caeré pronto.
No aguanto mas, no estoy viva.
-4-
Lejano tu aroma llega a mí lentamente,
me acaricia suave como siempre, para retirarse una vez más.
De vuelta yo sola entre mis sábanas te
recuerdo y me estremezco, un escalofrío que siento en cada uno de
mis huesos.
¿Por qué tan lejos?
Luces...
Perdida, sin destino fijo, vago por
este camino, donde pequeñas luces titilan y se van apagando a mi
alrededor. Me alumbran vagamente, mas no calientan y me congelo. El
frío va calando lentamente pero sin descanso en mis huesos, me veo
obligada a correr para huir de él.
Mis piernas entumecidas apenas pueden
ya tirar de mí, mi cuerpo cae como un pesado saco contra el suelo,
asfalto mojado arañando mi rostro, mi piel desnuda, hiriéndome y
haciéndome llorar.
Tumbada boca arriba pierdo mi mirada en
la inmensa oscuridad, mientras dejo a mis lágrimas resbalar por mis
mejillas, amargas y tranquilizadoras... mi respiración se calma y el
frío vuelve a mí, con más fuerza si cabe, pero mi cuerpo ya no
responde, tan solo los brazos que lentamente extiendo hacia el cielo,
como para saber que aun los puedo mover...
Algo cálido roza la punta de mis
dedos.
Son esas pequeñas lucecitas...
Una cae sobre mi pecho, está
agonizando, como yo, se apaga. La cubro con mi mano.
“No moriremos solas” le digo
Pero lejos de extinguirse su luz poco a
poco se va filtrando a través de mi piel y una cálida sensación me
inunda... Vuelven a mi las fuerzas y el calor.
Esa pequeña luz se ha fundido conmigo
para protegernos a las dos... Y como ella tantas otras que no dejare
que se apaguen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


