viernes, 17 de agosto de 2012

El mar



Dolor, rabia... me invaden por momentos, unidos a la desesperación y el miedo ya perennes en mi alma corrompida.
Nadie puede salvarme, nadie quiere salvarme, estoy condenada.
Me asfixio sin remedio en este asqueroso mar rojo. Sangre, hiel... no me dejan ver, no puedo sentir nada, inunda mis ojos, mis oídos... aprieta mi pecho cada vez más, mi respiración es más difícil a cada segundo que pasa.
La agonía que sufro entumece mi cuerpo, haciéndolo pesado e imposibilitando la huida.
Voy a morir aquí, sola.
Y no podrás salvarme, no querrás hacerlo... Porque no lo merezco.
Este es mi destino real, ya no hay sueños, no quedan sonrisas en el horizonte... nada salvo este mar y lentamente... la oscuridad.
Me pregunto que dirás cuando me veas sumergida, me pregunto si te importará...
Si le importará a alguien...
¿Qué mas da en realidad?
Yo solo quiero sentir tu mirada una vez más y creo que eso ya no será posible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario