lunes, 13 de agosto de 2012

Luces...



Perdida, sin destino fijo, vago por este camino, donde pequeñas luces titilan y se van apagando a mi alrededor. Me alumbran vagamente, mas no calientan y me congelo. El frío va calando lentamente pero sin descanso en mis huesos, me veo obligada a correr para huir de él.
Mis piernas entumecidas apenas pueden ya tirar de mí, mi cuerpo cae como un pesado saco contra el suelo, asfalto mojado arañando mi rostro, mi piel desnuda, hiriéndome y haciéndome llorar.
Tumbada boca arriba pierdo mi mirada en la inmensa oscuridad, mientras dejo a mis lágrimas resbalar por mis mejillas, amargas y tranquilizadoras... mi respiración se calma y el frío vuelve a mí, con más fuerza si cabe, pero mi cuerpo ya no responde, tan solo los brazos que lentamente extiendo hacia el cielo, como para saber que aun los puedo mover...
Algo cálido roza la punta de mis dedos.
Son esas pequeñas lucecitas...
Una cae sobre mi pecho, está agonizando, como yo, se apaga. La cubro con mi mano.
“No moriremos solas” le digo
Pero lejos de extinguirse su luz poco a poco se va filtrando a través de mi piel y una cálida sensación me inunda... Vuelven a mi las fuerzas y el calor.
Esa pequeña luz se ha fundido conmigo para protegernos a las dos... Y como ella tantas otras que no dejare que se apaguen.
Nos uniremos para llegar al final del camino todas juntas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario