martes, 25 de diciembre de 2012

Mi Corazón También Late


Dices que no se amar, que no siento, que hago daño solo con mirar.
Pero tu no puedes entender, no lo comprendes...
Este corazón que afirmas que no existe pronto me hará arder.
Me enamoro cada día, cada noche lloro un poco.
Dices que no puedo amar, pero amo más y más fuerte de lo que puedas llegar a ver jamás.
Mi alma se agita y se destruye varias veces en un día.
Tu no entiendes, no sientes mi agonía y solo juzgas.
No es un juego para mí, no lo controlo, ojalá.
No repitas eso, no es cierto.
Me duele tanto como a ti, más veces, más fuerte...
Yo nunca encontraré la paz, ¿no lo ves?
Tú te casarás, tendrás hijos...
¿Yo? Tantos remiendos en el alma como días de vida soporte.




martes, 4 de septiembre de 2012

Tinieblas


Me persigue esta noche mi sombra imparable, gigantesca, siniestra... me acorrala impidiendo mi huida.
¿Cómo escapar de mí misma? ¿Cómo dejar atrás mi propias tinieblas? Son parte de lo que soy, de lo que siempre he sido...
Me aterra que logre darme caza, por más que intente correr, esconderme... ella sigue ahí, creciendo, haciéndose cada vez más fuerte. Observándome sonriente y esperando.
Cuando el sol cae, ella se acerca y me susurra:
  • Eres mía, estamos solas... me perteneces. No intentes cambiarlo, así será siempre...
Entierro la cara en la almohada y aúllo, gritándole en silencio que se aleje, que ya no forma parte de mi vida.
Ella solo se ríe y me mira, fría, imperturbable.
  • Pobre niña tonta... Yo siempre he sido tu vida.
Su gélido abrazo me congela la respiración, escarchando mi pecho.
Sintiendo su aliento helado en mi nuca me resigno y me duermo entre sollozos. Yo la cree..- ahora no puedo destruirla, ella me controla cuando lo desea.
Tiemblo al pensar en el día que decida salir a la luz y arrasarlo todo.

jueves, 30 de agosto de 2012

Suavidad


Esa dulzura que te acompaña siempre escondida, que se asoma tímida y acaba envolviendo mi alma...
Horas... días... no importa. Pasaría una vida recorriendo esa piel, saboreando cada milímetro sin pausa, sin prisa... no existe el tiempo, solo tu y yo.
Dejar que tu sonrisa me cosquilleé el corazón, que tu mirada lo atraviese... esas largas pestañas que acarician mis mejillas cuando acercas tu carita a la mía... 
Esconderme en tu pelo y perderme, para que me puedas encontrar después... 
Escalofríos en mi cuerpo al rozarme tus labios... ¿Qué no siento lo mismo? 
Si tiemblo al recordar tu olor... si me estremezco al imaginarme entre tus brazos de nuevo.
Si no hay segundo que pase sin desear volver de nuevo a ese colchón, a esas manos, a esa calidez que nos cubría... 
Son el hilo de ariadna tus ojos, que me guían fuera del insondable laberinto que es mi tristeza.
Pero shh... descansa pequeño, esta noche solo me queda seguir soñando. 

viernes, 17 de agosto de 2012

El mar



Dolor, rabia... me invaden por momentos, unidos a la desesperación y el miedo ya perennes en mi alma corrompida.
Nadie puede salvarme, nadie quiere salvarme, estoy condenada.
Me asfixio sin remedio en este asqueroso mar rojo. Sangre, hiel... no me dejan ver, no puedo sentir nada, inunda mis ojos, mis oídos... aprieta mi pecho cada vez más, mi respiración es más difícil a cada segundo que pasa.
La agonía que sufro entumece mi cuerpo, haciéndolo pesado e imposibilitando la huida.
Voy a morir aquí, sola.
Y no podrás salvarme, no querrás hacerlo... Porque no lo merezco.
Este es mi destino real, ya no hay sueños, no quedan sonrisas en el horizonte... nada salvo este mar y lentamente... la oscuridad.
Me pregunto que dirás cuando me veas sumergida, me pregunto si te importará...
Si le importará a alguien...
¿Qué mas da en realidad?
Yo solo quiero sentir tu mirada una vez más y creo que eso ya no será posible.

lunes, 13 de agosto de 2012

Absurdos desvaríos varios...


                                                          -1-
Encerrada en una jaula de cristal, en mi propia vida, no consigo salir y mis sueños esperan impacientes en el exterior, donde todo es oportunidad.
Hace tiempo que la magia se agotó aquí dentro, ella supo escapar y yo no puedo seguirla. Quiero marcharme, volar lejos y perseguir mis sueños, para que no puedan huir.
Sálvame, sálvame y sácame de aquí, llévame lejos, donde el sol no salga y la noche, con su luz de plata bañe mi ser. ¿Volverás por mí? Aunque ya estés lejos... si te llamó ¿Volverás? Te extraño cada día con cada parte de mi alma, vuelve, por favor, sácame de este abismo, no quiero tener que vivir de recuerdos, quiero encontrarme con mi libertad, quiero ver tus ojos y decirte que te amo, que cada día sin ti es un infierno, que no existe peor tortura que haberte perdido.
Mi corazón yace muerto, pero en esta celda sin ventanas no hay donde enterrarlo.
                                                                          
                                                 -2-

Mi cuerpo helado, mi pelo sucio de sangre y ceniza, desnuda vago por este infierno de dolor y tristeza ¿Dónde está el sol? Ya no lo veo, estoy ciega, llevo siglos ciega, sin poder dejar de vagar por este infinito mundo desierto, donde cada duna hay un sueño enterrado, lejos de mi alcance.
                                                                             
                                                  -3-

Vacía, como muerta... ¿Dónde estoy?
No encuentro nada en ese espejo, mis ojos han dejado de reflejarme.
Mi corazón bombea sangre pero no lo siento latir.
¿Qué has hecho de mí? ¿En qué me has convertido?
Al borde del abismo, mecida por los vientos, me balanceo, ambos me empujan, caeré, caeré pronto.
No aguanto mas, no estoy viva.

                                                -4-

Lejano tu aroma llega a mí lentamente, me acaricia suave como siempre, para retirarse una vez más.
De vuelta yo sola entre mis sábanas te recuerdo y me estremezco, un escalofrío que siento en cada uno de mis huesos.
¿Por qué tan lejos?



Luces...



Perdida, sin destino fijo, vago por este camino, donde pequeñas luces titilan y se van apagando a mi alrededor. Me alumbran vagamente, mas no calientan y me congelo. El frío va calando lentamente pero sin descanso en mis huesos, me veo obligada a correr para huir de él.
Mis piernas entumecidas apenas pueden ya tirar de mí, mi cuerpo cae como un pesado saco contra el suelo, asfalto mojado arañando mi rostro, mi piel desnuda, hiriéndome y haciéndome llorar.
Tumbada boca arriba pierdo mi mirada en la inmensa oscuridad, mientras dejo a mis lágrimas resbalar por mis mejillas, amargas y tranquilizadoras... mi respiración se calma y el frío vuelve a mí, con más fuerza si cabe, pero mi cuerpo ya no responde, tan solo los brazos que lentamente extiendo hacia el cielo, como para saber que aun los puedo mover...
Algo cálido roza la punta de mis dedos.
Son esas pequeñas lucecitas...
Una cae sobre mi pecho, está agonizando, como yo, se apaga. La cubro con mi mano.
“No moriremos solas” le digo
Pero lejos de extinguirse su luz poco a poco se va filtrando a través de mi piel y una cálida sensación me inunda... Vuelven a mi las fuerzas y el calor.
Esa pequeña luz se ha fundido conmigo para protegernos a las dos... Y como ella tantas otras que no dejare que se apaguen.
Nos uniremos para llegar al final del camino todas juntas.